UNA FUENTE DE AMOR Y MISIÓN

La primera lectura, tomada de los Hechos de los Apóstoles, es muy rica. Algunos puntos significativos:

Los Apóstoles muestran gran valentía y atrevimiento cuando enfrentan a las autoridades, en agudo contraste con su actitud antes de la resurrección de Jesús: Están llenos de la fuerza de Jesús resucitado. Los Apóstoles no ahorran ocasión de predicar su convicción en la resurrección de Cristo y en su gracia liberadora.

Hoy, la revelación de Juan en la segunda lectura es sobre la gloria celestial de Cristo resucitado.

Cristo está simbolizado por el “Cordero que fue sacrificado”. Queriendo decir que el Cristo celestial, el único Cristo que ahora existe, mantiene sus mismas actitudes y misión que cuando vivía en la tierra.

Una vez más Cristo resucitado se reúne con los Apóstoles, para enseñarles—e igualmente a nosotros—algo importante para su cristianismo. La enseñanza se da sobre todo a través del diálogo entre Jesús y Pedro. (Recordemos que Pedro había negado a Cristo la noche de la pasión): “Pedro, ¿me amas? … Sí, tú sabes que te amo … Entonces (sígueme) y apacienta mis ovejas”.

¿Qué aprendemos de este diálogo? Aprendemos que sobre todo Jesús está preocupado por nuestro amor y amistad, no tanto por nuestras faltas y fracasos. Aprendemos que ser cristiano es seguir a Jesús, tratar de imitarlo por amor. El cristianismo es Jesús que nos pregunta cada día si lo amamos, y es seguirlo de acuerdo con eso.

Y también aprendemos que la mejor prueba y la mejor manera de seguir a Jesús es “atendiendo sus ovejas”. Es decir, trabajar con Jesús en la Iglesia por la salvación de los demás.

View our live streams