EL DON DEL AMOR FRATERNO

El tema de este quinto domingo de Pascua es el amor fraterno. Puesto que todo amor viene de Dios y se derrama en nuestros corazones por Cristo resucitado. Fue esta urgencia de caridad lo que llevó a Pablo y Bernabé a viajar de pueblo en pueblo anunciando el Evangelio de amor.

El amor fraterno debe renovar y mejorar las relaciones humanas en la sociedad, la cultura, la política, la economía, etc. La caridad trae una sociedad más justa y fraterna: “cielos nuevos y tierra nueva”, de acuerdo con la segunda lectura.

El texto que leemos hoy, es una hermosa profecía de San Juan, sobre la humanidad finalmente renovada por el amor fraterno.

En el Evangelio de hoy, Jesús resume la ley del amor y el significado del amor en la vida humana.

El amor fraterno es su “nuevo mandamiento”, no porque es totalmente novedoso (otras religiones y gente sabia han ensalzado la caridad), sino porque por la resurrección de Jesús el amor es dado como don que puede arraigar en nuestro corazón. Sin Cristo la caridad queda en un deseo siempre frustrado.

Es igualmente un “nuevo mandamiento” porque las razones para amarse mutuamente fueron también reveladas por Jesús: el Señor está misteriosamente presente en cada persona: “Lo que hicieron al más pequeño de mis hermanos lo hicieron conmigo”.

En fin, es un nuevo mandamiento porque estamos llamados a amarnos como Jesús nos amó, sin discriminación, sin límite, dispuestos a entregar nuestras vidas por los demás si es necesario.

Por último: la caridad fraterna es el testimonio cristiano más importante; es el signo privilegiado de cómo los cristianos y la Iglesia van a ser reconocidos como discípulos de Cristo y como la Iglesia de Dios.

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