EL APOSTOLADO COMO SERVICIO A LA VIDA

En el nombre de Dios, Elías devuelve la vida al hijo de su anfitriona. Así es totalmente reconocido como hombre de Dios, y sus palabras y predicación se hacen plenamente creíbles.

Nadie realiza buenas obras extraordinarias a no ser que Dios esté con él.

Un versículo de la segunda lectura es particularmente importante. Comunica una buena descripción de lo que es el apostolado.

“El que me escogió antes de mi nacimiento y me llamó por su gracia”: El apostolado es una llamada personal de Dios.

“Decidió revelarme a su Hijo”: El apostolado surge de un encuentro con Cristo.

“Para que comunicara entre los gentiles la buena nueva concerniente a Él”: El apóstol es un enviado de Dios.

Jesús no realizó el milagro de resucitar a la gente muy a menudo. El Evangelio de hoy es una de esas raras ocasiones.

¿Qué podemos aprender de este relato, además del hecho que por esta clase de milagros Jesús confirmaba su divina misión, y daba la felicidad a una pobre viuda?

Al devolver la vida a un muchacho muerto, Jesús está mostrando que él es fuente de vida, que vino para traer a la gente toda forma de vida. “Vine para traer vida en abundancia”.

Dios es vida. El destino del hombre es vivir, crecer en la vida verdadera, aun más allá de la muerte. Es por eso que “la gloria de Dios es la vida del hombre”, y el pecado es siembre una forma de muerte.

Por eso la obra liberadora de Cristo implica una liberación de los peligros de la vida. Del hambre y las enfermedades, hasta la muerte permanente, y sobre todo la liberación de la muerte del espíritu (el pecado). Más aún, Cristo vino a transformar, por su gracia salvadora, nuestra vida puramente humana en la vida divina de los hijos de Dios. Como cristianos y seguidores del Dios de la vida, debemos ser partidarios de la vida, y contrarios a las amenazas actuales por destruir la vida: violencia, aborto, miseria, odio y ateísmo.

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