EL PODER DE LA ORACIÓN

El tema de la esta liturgia dominical es el poder de la oración.

En la primera lectura vemos a Abraham que ora a Dios para que perdone la corrompida ciudad de Sodoma. La oración de Abraham es presentada como un diálogo con Dios (que es lo que significa la oración).

La oración de Abraham es confiada en la bondad de Dios y es persistente. Por lo tanto es capaz “de presionar” a Dios.

En la segunda lectura, San Pablo nos da una importante razón del poder de la oración: Estamos reconciliados con Dios por la muerte y resurrección de Cristo; somos hijos y amigos de Dios.

Nuestra oración tiene el poder de un hijo y de un amigo.

Hoy Jesús habla sobre la oración. Resumamos su enseñanza.

Primero. Los discípulos introdujeron el tema de la oración porque Jesús era una persona de oración. Los Evangelios están llenos de relatos de Jesús rezando. Lo que ayuda nuestra oración no es tanto palabras, como ejemplos.

Segundo. Cuando los discípulos desean ser educados en la oración, Jesús no se preocupa mucho con técnicas y métodos. Insiste en la calidad de nuestra vida, y en las actitudes del corazón. Que es precisamente lo que encontramos en el “Padre Nuestro”.

Tercero. Jesús nos da dos razones para confiar en la oración de petición: Su perseverancia (en el ejemplo del amigo arisco), y el amor y cariño paterno de Dios.

Cuarto. Dios se compromete a responder a la oración. Con tal que pidamos lo que conduce a nuestro crecimiento y santidad. Con tal que no esperemos que Dios responda de acuerdo con nuestros caprichos y apuros.

View our live streams