LA VANIDAD Y LA CODICIA COMO MALES SOCIALES

El tema de esta liturgia dominical es la vanidad y la codicia. Está introducido con una primera lectura del libro del Eclesiastés, donde el autor nos advierte contra la vanidad de nuestros proyectos, nuestro trabajo lucrativo, y la vanidad de aquellos que acumulan bienes.

En el texto de la segunda lectura, San Pablo transmite una espiritualidad contra la codicia y la vanidad: somos miembros de Cristo resucitado, así que debemos abandonar las tendencias mundanas que destruyen nuestro crecimiento espiritual y nuestra resurrección interior. Así la fornicación, la vanidad, la codicia, etc.

El peligro y total vanidad de la codicia es subrayada en la parábola del hombre rico que tenía una gran cosecha: se olvida completamente de la muerte, la eternidad y el sentido de la vida. Quiere acumular cosas materiales sin necesidad, y descuida el ser rico en los valores del Reino, aquellos valores que cuentan en el momento de la muerte. Tengamos también en mente que la codicia es hoy un pecado colectivo, practicada por países ricos y por grupos. Sucede que la codicia es una causa importante de la injusticia social y la miseria para mucha gente.

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